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ASPECTO ETICO,
ENERGETICO , ECONOMICO Y FILOSOFICO
"Las
siguientes cosas son consideradas como insalubres para los yoguis:
las cosas que son agrias, picantes y calientes... licores, carne
de animales..."
Hatha
Yoga Pradipika
Desde tiempos
inmemoriales, la India ha tenido un gran respeto por todas las formas
de vida sobre la tierra. Las antiquísimas escrituras como
los Vedas, agamas, Upanishads, Dharma Shastras, Tirumurai y Yoga
Sutras lo demuestran, promoviendo una forma más ética
de vivir sin necesidad de asesinar a otras criaturas vivientes.
Los yoguis y sabios, así como los antiguos pensadores de
la India, consideran a toda la vida sobre la faz de la tierra como
una manifestación de lo Divino, por lo tanto vieron como
un dharma o deber minimizar la crueldad en sus hábitos de
vida.
La palabra sánscrita
"Ahimsa" hace referencia a este aspecto ético,
en su significado amplio, ahimsa significa "no violencia"
entendida esta como abstenerse de acción, palabra o pensamiento
de causar daño o dolor de cualquier tipo a cualquier criatura
viva. A su vez ahimsa constituye la base fundamental ética
que se debe seguir para lograr éxito en la práctica
del Yoga. A esta base se la conoce como Yamas y Niyamas que significan
restricciones y observancias. Dentro de los Yamas o restricciones
encontramos brillando a ahimsa entre las demás.
Por otro lado desde el punto de vista sutil y energético,
la ingestión de carne animal provoca que las emociones se
vuelvan turbulentas, favoreciendo la ira, el rencor y las conductas
pasionales.
Así como la sustancia del cuerpo se forma de los alimentos
que ingerimos, la sustancia mental se forma a partir de la parte
sutil de esos alimentos, y cuando se ingieren cadáveres de
animal se está ingiriendo la parte sutil de los mismos. Se
considera que existe cierta transmisión energética
del temor, el dolor, el miedo y la violencia que experimenta el
animal tras ser muerto, por medio de la sustancia sutil o astral
que queda adosada a la sustancia física.
El "progreso"
occidental nos lleva a encontrar los productos alimenticios envasados
y empacados en grandes góndolas de supermercados.
Cuando una persona compra un pedazo de carne en el supermercado
envasada en una bandeja de plástico se olvida de la conexión
que existe entre su acción y la matanza del animal de la
cual él es cómplice. Matanza y violencia que es innecesaria
desde todo punto de vista.
Si la mayoría de las personas que comen carne tuvieran que
dar muerte a una vaca o a un pollo por su propia mano, posiblemente
se abstendrían de comerla. Más aún si hubieran
criado al animal con amor desde su nacimiento.
Existen también
cuestiones de economía de recursos naturales que pueden ayudar
con problemas mundiales graves como el hambre en el mundo, sobre
todo en los países subdesarrollados.
La cantidad de alimento que produce la carne de una vaca es muchas
veces inferior a la cantidad de alimento vegetal que produce la
plantación del espacio que necesita esa vaca para alimentarse.
Si se plantaran vegetales para cultivo en el espacio que necesita
1 sola vaca para alimentarse se podría alimentar con ese
cultivo a muchas mas personas que las que se alimentan por la matanza
de esa sola vaca.
Es por ello que nuestras elecciones alimenticias, producto de una
sociedad ostentosa, incide directamente sobre el hambre y la desnutrición
en el mundo. Somos responsables de ello.
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