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Esta postura, que recuerda a una cobra con la cabeza levantada,
produce un importante efecto sobre toda la columna vertebral, debido
a su flexión hacia atrás. Esto redunda en beneficio
a nivel de la tonicidad de los musculos espinales, así como
también estimula el sistema nervioso, rejuveneciéndolo.
A su vez se ejerce una presión en la zona abdominal, estimulando
los órganos internos.
Los riñones se benefician del efecto de esta postura, purificándose.
Se produce una expansión toráxica.
La zona lumbar se beneficia especialmente.
Disminuye y regulariza el ritmo cardíaco.
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