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Anahata chakra
está situado a la altura del corazón, siendo el elemento
que le corresponde el aire. Su nombre se debe a que la meditación
en este centro permite escuchar los sonidos Anahata, un sonido de
cualidades místicas. Está asociado en el cuerpo físico
al sentido del tacto, y su órgano de acción (karmaindriya)
es el órgano sexual. Se relaciona con las funciones del corazón,
con la glándula timo y con el sistema circulatorio. Su desequilibrio
produce problemas circulatorios, cardíacos y respiratorios
(asma, etc.). Desde este chakra parten nadis o tubos astrales hacia
chakras menores situados en las palmas de las manos, que sirven
para proyectar prana desde el centro cardíaco.
Anahata chakra está situado justo en el medio de la línea
principal de chakras, los tres chakras inferiores por debajo y los
superiores por encima. En este chakra reside la conciencia de la
individualidad (Jivatman) el principio absoluto identificado con
las limitaciones de los sentidos y de la mente. Tras el despertar
de este chakra, hay un cambio profundo en los niveles de conciencia,
se liberan las ataduras identificatorias de lo individual; es un
hito que marca una antes y después. Una vez despertado este
chakra ya no se habla de "mi" o "tu", ya no
se habla de "mis chakras" o "mi despertar",
sino que se comprende la naturaleza no indivisa del principio vital,
se comprende la ilusión de fragmentación con respecto
a los demás seres, y la realización pasa a ser un
asunto de la sociedad en su conjunto. Cuando las aguas de los apegos
emocionales basados en relaciones de placer-displacer se acallan,
se manifiesta el "Amor Universal" que no distingue formas
y no se centra en el ego.
En las escrituras orientales, Anahata chakra confiere ciertas cualidades
psíquicas como el viajar mentalmente y percibir lugares y
sucesos distantes.
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