|
Los yoguis, han llamado
siempre la
atención sobre la necesidad de dominar y hacer consciente la
respiración. En toda la tradición del Hatha Yoga se hace énfasis
en la necesidad de un cuidadoso estudio sobre la respiración. Los
yoguis afirman que por medio de la respiración podemos influir sobre
los aspectos más recónditos del funcionamiento del cuerpo y de la
mente.
También en numerosos
tratados se
mencionan advertencias sobre su uso erróneo, pudiendo poner en
riesgo la salud psíquica y física del practicante si los ejercicios
no se practican con un profesor o guía cualificado.
En el Hatha Yoga Pradipika
se afirma
que: “Mientras la respiración sea irregular, la mente permanecerá
inestable; cuando la respiración se calme la mente permanecerá
inmóvil y el yogui logrará estabilidad. Por consiguiente, se ha de
controlar la respiración (con la práctica del pranayama)”, también
en dicho texto, pilar en la disciplina del Hatha-Yoga, se afirma
sobre sus peligros: “ El prana ha de controlarse gradualmente,
igual que se doman los leones, los elefantes y los tigres (poco a
poco, con paciencia y energía), pues de lo contrario el
practicante podría morir.
”
La respiración es una
función que
usualmente opera por fuera del campo de la conciencia. Normalmente no
somos conscientes de ella, excepto cuando hay alguna perturbación en
su función, por ejemplo cuando nos ahogamos o nos falta el aire. Sin
embargo a diferencia de otras funciones corporales como el ritmo
cardíaco o la presión arterial, podemos influir sobre ella
voluntariamente. Podemos influir a voluntad sobre la amplitud, la
frecuencia, el ritmo, y hasta podemos detenerla por un tiempo, si
bien no por demasiado, ya que un irresistible impulso vital a
respirar surgiría de repente. La respiración sin embargo opera la
mayor parte del tiempo de forma automática, no necesitamos estar
conscientemente pensando en ella para que se produzca y regule. Este
hecho curioso de por sí, ha sido observado y utilizado por los
yoguis desde tiempos remotos. De allí la afirmación que la
respiración es el vínculo entre la mente y el cuerpo.
El uso de
la respiración en la práctica del Yoga tiene un peso enorme por sus
efectos sobre la mente y sobre el bienestar general. Por medio de
ella, podemos aquietar la mente, serenar los estados emocionales,
desarrollar la concentración, regular la ansiedad e influir sobre
otros estados psíquicos necesarios para el logro de la meta yóguica: el
estado de samadhi o paz mental.
Las advertencias sobre los
peligros de la utilización errónea de la respiración tienen buenos
fundamentos y ningún practicante serio debería desoírlos. Pero
realizados con ayuda de una guía adecuada, con un instructor
cualificado, pasa a ser una piedra angular en la práctica yóguica y
la llave para nuevos estados de consciencia.
Sin embargo, cualquier
persona puede
beneficiarse de una práctica básica de la respiración como es la
respiración abdominal o baja. La misma es el preludio de la
relajación profunda y de la meditación. En la respiración
abdominal se utiliza solamente el músculo diafragma,
permaneciendo los músculos intercostales y abdominales relajados. Se
debe llevar la atención consciente hacia el abdomen y tratar de
lograr un movimiento suave, continuo y regular entre inhalación y
exhalación. La misma se puede realizar en la postura de savasana o
posición supina. Lo que se debe observar es cómo al inhalar el
abdomen se eleva, y cómo al exhalar el abdomen baja lentamente. Si
resulta esto dificultoso, se puede utilizar un peso sobre el abdomen
(dos o tres libros apilados) y tratar de elevarlos con el abdomen
cuando se realiza la inhalación y bajarlos al exhalar. Este
ejercicio simple, tiene un poder enorme sobre el control de los
estados emocionales, ya que permite serenar la mente y ayudar al
logro de la relajación consciente. Este ejercicio debe realizarse de
forma regular hasta lograr incorporarlo como un hábito.
|
|