Respiración y posturas de Yoga

 

La respiración consciente o pranayama junto con las posturas de Yoga o asanas son un aspecto indisociable de la práctica del Hatha Yoga, que junto con la permanencia, la relajación y la concentración constituyen la unidad de la práctica.

En la vida cotidiana es tan ignorado el aspecto conciente de la respiración que muchas veces el que comienza con la práctica de Yoga se sorprende ante la “dificultad” de respirar con la mente puesta en este aspecto y de percibir las distintas fases de la misma.

Una postura sin el aspecto de la respiración es incompleta, tanto en sus efectos, como en el aspecto mental.

Como en todos los demás aspectos del Yoga, el aprendizaje es gradual, y se logra solamente con la práctica regular y consciente.

Lo primero que hay que aprender es la respiración básica abdominal, de manera tal que uno adquiera una conciencia y control sobre los movimientos del diafragma y del abdomen, percibiendo cómo resulta en una mayor capacidad respiratoria sin esfuerzo.

Dominado este aspecto, uno va adquiriendo paulatinamente también control sobre la respiración Yóguica completa, respiración sumamente energizante y vital. Percibe los movimientos de la caja torácica de expansión y contracción como si de un acordeón se tratara.

Con esta base, uno puede luego incorporar la técnica en las posturas de Yoga, añadiendo esta parte esencial.

Debemos mencionar que la respiración durante la permanencia en las posturas es siempre continua y lenta. De manera que el fluir del aire resulta en una corriente constante de aire que ingresa y egresa del cuerpo.

La recomendación más importante es siempre comenzar la práctica yóguica con la guía de un instructor cualificado que pueda transmitir su experiencia al practicante sentando buenas bases para la práctica personal.

Un aspecto fundamental en la permanencia en las asanas es su permanencia en quietud y relajación, lo que nos permite desarrollar la capacidad de observación interior. Esta capacidad, es la que nos lleva a ir descubriendo en las posturas, progresivamente y por nosotros mismos la mejor manera de respirar en la misma.

Cada una de las posturas de Yoga favorece un determinado tipo de respiración, por la misma disposición en la que se encuentra el cuerpo y sus elementos. De esta forma en la postura de relajación o savasana se favorece la respiración baja o abdominal, en la postura sobre los hombros o sarvangasana se favorece la respiración abdominal y el masaje de los órganos internos, el pez matsyasana nos ayuda a ganar capacidad torácica  por medio de su respiración completa y torácica, la pinza favorece la respiración baja y la relajación de la cintura y zona lumbar, etc.

El practicante con paciencia, perseverancia y desapego, podrá ir desarrollando de forma gradual la conciencia de este aspecto fundamental de la práctica del Hatha Yoga, logrando así los mayores beneficios físicos y mentales de las posturas.

 

 

 

 

 

 

 

 
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