Utilizamos la palabra estrés para referirnos a un estado del cuerpo y de la mente de desarmonía. Las factores que influyen en este estado son variados, a veces los mismos consisten en presiones laborales, de estudio, o situaciones difíciles de transitar como duelos, conflictos familiares, de pareja, etc.
Este estado de desarmonía es percibido como un desbordamiento, algo que supera las capacidades de enfrentar la situación, o como una pérdida de control.
Las consecuencias del estrés muchas veces conllevan un estado del cuerpo y de la mente en tensión constante. A veces en una búsqueda de alivio inmediato se acude a diversas adicciones como forma de calmar la ansiedad, no siendo a la larga sino un nuevo problema en sí mismo. El Yoga, es una disciplina cuya meta consiste en aquietar la mente, logrando una completa relajación del cuerpo y de la mente, que es justamente todo lo contrario al estado de estrés. Por lo tanto, el Yoga puede ser de utilidad para combatir los estados de tensión psíquica y física aliviando y previniendo muchas de sus consecuencias negativas. Sus técnicas consisten en la realización de diferentes posturas, estiramientos, respiración, y el aprendizaje progresivo de la relajación consciente.
¿Cómo lograrlo? Comenzar a practicar una disciplina como el Yoga requiere tener en cuenta en primera instancia un cambio de actitud interna. El Yoga, así como cualquier otro tipo de disciplina que ayude a liberar el estrés no hace milagros instantáneos, por lo que se torna necesario darse cuenta de que algo en la forma en la que uno vive debe modificarse. El Yoga propone en principio poder generar un nuevo hábito, una nueva pauta de vida saludable, integrando sus técnicas a la rutina cotidiana. Para que este hábito se establezca, y uno pueda disfrutar de los beneficios del Yoga hay que hacerse espacio necesario para la práctica. Una hora y media de práctica, dos veces por semana es una buena forma de comenzar la práctica. Un punto muy importante consiste en la regularidad de la misma. Crear una pauta de práctica regular permite desplegar gradualmente los beneficios de las posturas, de la respiración y de la relajación. Sin este cambio en la actitud, y en la toma de decisión firme con respecto a querer modificar el estado de estrés constante, no es posible lograrlo, y el acercamiento ocasional al Yoga puede resultar infructuoso, desperdiciándose la oportunidad de acercarse a una disciplina que ha demostrado ser un remedio efectivo contra el estrés y las tensiones. |
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