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La
meditación para cambiar el mundo
"Lo
esencial es ver que uno está confundido, que toda acción,
toda actividad que provenga de esa confusión también
debe ser confusa. Lo esencial pues, es ver que uno está confundido
y no tratar de escapar a ello, no tratar de encontrar explicaciones
para ello, estar alerta pasivamente y sin optar."
Jiddu Krishnamurti
La sociedad
en su conjunto es una unidad compleja que posee su propio dinamismo,
pero no es posible pensar la sociedad sin sus integrantes, y su
dinamismo depende en parte de la actividad conjunta de sus miembros.
Su funcionamiento global refleja en parte su estructura y define
la situación de sus miembros. Es un todo donde un cambio
en la estructura impacta sobre sus elementos, pero también
un cambio en sus elementos impacta en la estructura.
Es por ello que el cambio ha de venir primero desde adentro. Pensar
que debe venir desde afuera es poner la responsabilidad en una abstracción
imposible, ya que en definitiva no existe sociedad sin sus elementos.
Una persona que por medio de la meditación adquiere paz en
su vida, ya no sale a buscar desenfrenada objetos de goce, que por
lo demás demuestran ser siempre perecederos y causar dolor
por su pérdida. Esa persona encuentra en su interior la paz
que necesita, y su mente se serena creando a su alrededor un clima
de paz y de armonía. Comienza a respetar la vida en todas
sus formas, porque ha entrado en contacto con la energía
latente de la vida en su interior. Una persona que medita se vuelve
pacífica, o sáttvica y no necesita enredarse en los
juegos neuróticos del dolor hacia sí y hacia otros.
Obtiene un contentamiento que le permite vivir de forma sencilla,
no necesitando enredarse en la incansable tarea de adquirir más
a costa de los que menos tienen.
Esto se refleja en que produce un entorno más equilibrado
y armonioso, ya que emana de sí mismo la alegría de
la paz que experimenta la mente cuando se serena completamente.
Esto no es una utopía ideal, sino que se encuentra al alcance
de todos, basta con plantearse sinceramente que se espera de esta
corta vida de unos 60 o 70 años. Basta contemplar la falta
de armonía y amor que hay en todo el mundo, y preguntarse
por su razón de ser. Basta con un poco de práctica
regular de los principios del Yoga que son claros y precisos.
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